Workplace – La nueva herramienta de facebok en el trabajo

FACEBOOK WORK PLACE

Facebook quiere entrar en su espacio vedado, el lugar donde más se le odia y ama a la vez, la oficina. Muchos funcionarios y empleados de grandes corporaciones, community managers al margen, ya ni intentan entrar, saben que un cortafuegos impide el acceso. Facebook está en muchos trabajos en la misma categoría que las páginas de apuestas, cotilleo o pornografía. La alternativa para mitigar la sed de noticias sobre amigos es fácil, entrar desde el móvil y adiós a la productividad. Workplace, conocido como Facebook at Work durante el periodo de pruebas, quiere que se use de manera constante.

La red social, que cuenta con más de 1.700 millones de perfiles activos, sabe que no solo debe crecer en países emergentes, sino que necesita que su soporte sea cada vez más consultado. El denominado ‘engagement’, la cantidad de tiempo y recurrencia de visita de una página, es la métrica más deseada. Siguiendo este razonamiento, resulta lógico que quieran revalorizar el escaparate en la franja destinada al trabajo, de nueve a cinco.

La solución a esta carencia, Workplace, llega con algunos matices. No es exactamente igual que lo que se consulta para saber dónde estuvieron los amigos de vacaciones o qué primo celebra hoy su cumpleaños, sino que se centrará en la conexión con compañeros de oficina. La gran ventaja es que pretenden hacer que trabajar sea tan adictivo como actualizar el estado del perfil.

La red social confía en lanzar este servicio a más empresas en los próximos dos meses. Su modelo de negocio se basará en un pequeño cobro por usuario, igual que hace ahora mismo el líder del sector, Slack, cuyo foco está en la mensajería instantánea. Los de Menlo Park pretenden así diversificar sus ingresos y no depender únicamente de la publicidad del soporte principal.

Julien Codorniou, líder del proyecto, ha confirmado esta medida. Uno de sus secretos para entrar en el competitivo mundo de las aplicaciones de oficina serán las integraciones. Ya tienen un acuerdo con Asana y pronto anunciarán más. Otro compromiso de Facebook consiste en que no van a cobrar por el usuario que no lo utilice. Su ambición es que lo usen desde las secretarias a los ejecutivos.

Mientras que Slack, si no se quiere perder el archivo de mensajes, cobra ocho dólares por usuario si se paga cada mes, o 6,67 al mes si se paga un año por adelantado, Facebook ha optado por otra fórmula. Los mil primeros usuarios activos mensuales de cada empresa tendrán un coste de tres dólares por perfil. El tramo de hasta 10.000 usuarios cuesta dos dólares por miembro activo. La cuota baja un dólar si la organización supera los 10.000. Es la primera vez que Facebook cobra por el uso de un servicio no publicitario.

Entre las ventajas con respecto a los competidores estará, además de su profundo conocimiento de las redes sociales, el hecho de contar con perfiles iguales a los ya conocidos de la versión original, eventos, vídeos, su mensajería y, sobre todo, llamadas de audio y videoconferencia. Es decir, una inusitada familiaridad que hacer que la curva de aprendizaje sea casi inexistente. Por ejemplo, no será necesario aprender contraseña nueva. No solo funciona en el escritorio, sino que también han publicado ya aplicación móvil.

El producto, que se empezó a construir en 2014, hizo sus primeras pruebas en 2015. La organización más grande experimentando con ello es el Royal Bank of Scotland, con más de 30.000 empleados. Son un total de 400 organizaciones las escogidas. Club Med, Century21, Heineken, Kenshoo y Hootsuite son algunas de las que ya lo usan. Entre las mismas hay una organización más peculiar, la administración de Argentina.

El gobierno de Argentina es uno de los que más interés ha mostrado por sumarse al experimento. En la pasada edición del foro de Davos, Mauricio Macri, estrenando presidencia, congenió con Mark Zuckerberg y concretó el acuerdo con Sheryl Sandberg, la número dos de la red social. Ambos acordaron que Argentina, en un guiño y alarde de modernidad, sería el primer país y estamento oficial que confiase en esta plataforma para gestionar el día a día. Es decir, los funcionarios argentinos serán los primeros en tener que usar Facebook para realizar tu trabajo.

Su adopción fue polémica, a la vez que sirvió para dejar claro que no era una decisión definitiva. Los críticos con la herramienta consideran poco adecuado dejar en manos de una multinacional una información que puede resultar estratégica para un país o incluso confidencial. Facebook tiene una respuesta para los reticentes, basada en su experiencia: “Facebook at Work es una plataforma totalmente independiente, segura y protegida para las empresas. Las conexiones están protegidas para mantener todos los datos seguros. Sólo los compañeros de trabajo dentro de la empresa pueden ver la información que publican en Workplace. La nueva herramienta es de uso exclusivo dentro de las empresas, lo que significa que la información de los empleados en Workplace se encuentra totalmente segura, confidencial y separada de sus perfiles personales de Facebook”.

Facebook asume su mayor reto, romper con un cliché: De ladrón de productividad a aliado para sacar la tarea adelante.

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